jueves, 30 de abril de 2020

PREPARARSE PARA LOS NUEVOS TIEMPOS. Parte 3



PREPARARSE PARA LOS NUEVOS TIEMPOS. Parte 3

Por Dr. Roger Garcés
Psicólogo
@psicogarces

La teoría de la conducta propuesta por Skinner establece que la conducta está determinada por las contingencias ambientales, y que la conducta se puede estudiar en sus tres partes constituyentes:
                        Antecedente – Conducta- Consecuencia.

A la condición antecedente se le llama “Estímulo Discriminativo”. Este estimulo da la ocasión para que si se ejecuta la conducta la misma pueda ser operativa y eficiente, y conseguir resultados.

A la condición consecuente de la conducta se le llama Estímulo Reforzador (no vamos a entrar a analizar si es reforzador positivo o negativo).
Lo importante aquí es que cada objeto de la casa debe tener UNA Carga discriminativa según las circunstancias que le demos, y esa carga discriminativa puede discriminarse para UNA condición y la misma puede cerrase cuando se termina el ciclo de UNA conducta en particular.




Poníamos el ejemplo de la mesa de comer, si la asociamos al trabajo puede que las consecuencias emocionales de ese trabajo las extrapolemos a la mesa del comedor. Pero si discriminamos en virtud de las divisiones que hemos hecho, que el trabajo se realice de 8 am a 12m (y solamente de 8 am a 12m), podemos abrir la posibilidad de que la mesa tenga otra carga discriminativa, por ejemplo de 12m a 2 pm y de 6 a 11 pm. Podemos disfrutar de un delicioso almuerzo, o incluso de un juego de mesa relajante.
Por eso es importante insistir en las divisiones imaginarias que debemos hacer en la casa.

Continuando con las divisiones geográficas, temporales, de vestido y de planificación, se deben sumar:

4.    Dele una estructura física a sus trabajos.

Otra vez, un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. En la oficina tenemos archivadores y escritorios que le dan una estructuración física a los trabajos que hacemos. Cuando vamos a la oficina podemos dejar sobre la mesa del comedor alguna carpeta que nos llevaremos al trabajo al día siguiente. Pues, es importante recordar que ya no iremos al trabajo el día siguiente, y que la mesa del comedor ya no será solamente la mesa del comedor. 

Pero para que no se nos revuelvan las claves discriminativas de las cosas de la casa y terminemos con indigestión por comer sobre una mesa que está llena de significantes ansiógenos como carpetas e informes, debemos dar un sitio a estos papeles y carpetas. Lo ideal es que sea un sitio DIFERENTE de la mesa del comedor o de otros muebles significantes de intimidad, descanso y solaz. No tiene que tener un archivador en su casa. Con una carpeta que se cierre es suficiente, y cuando no esté trabajando debe mantenerla cerrada.

5.    Tomar luz solar

Resulta fácil acostumbrase a estar encerrado en un sitio y esto puede llevar a que dediquemos muchas horas de trabajo durante el día y paremos en la noche dejando de lado una de las maravillas naturales con que se nos ofrece diariamente y la mayoría de las veces ignoramos y pasamos por alto, me refiero a la luz del sol.



Hay un mecanismo lumino-electro-químico que se pone en marcha cada vez que la luz solar hace contacto con nuestros ojos. El mecanismos es un poco largo y complejo y nos vamos a detener a explicarlo, baste saber que la luz del sol (la luz natural, no la de bombillas eléctricas) hace que se produzcan en nuestro cerebro una variedad de mensajeros químicos que excitan el sistema nervioso, y tiene varias consecuencias, una de ellas es despertarnos en la mañana, la otra es armonizar nuestro “Tono Afectivo”, al activarnos por la luz de sol también activamos nuestras afectividad y nos sentimos bien. Si no recibimos luz solar, podemos llegar a deprimirnos. Así de importante es la luz del Sol. En el día aproveche la luz del Sol, misma que puede ser aprovechada cuando la combinamos con el siguiente elemento.

6.    Hacer ejercicio físico.

El desacondicinamiento físico ocurre mucho más rápido de lo que creemos. Un grupo muscular que no se ejercita se atrofia asombrosamente rápido. Si a esto sumamos el uso de ciertos grupos musculares que antes no usábamos tan frecuentemente podemos llegar a lamentables situaciones que pueden ameritar Fisio-Terapia. Es el caso, cuando se trabaja en la oficina el sujeto tiene que caminar hacia el lugar de trabajo, muchas veces puede ir de pie más de una hora (por ejemplo en el metro), y esto implica que ejercita los músculos de las piernas, espalda y cuello. Si la persona, se levanta de su cama y se sienta al frente de su computadora y pasa largos periodos en esta posición, no va a ejercitar piernas, ni espalda ni cuello, lo que si puede suceder es que ejercite por largo tiempo y en posiciones poco ergonómicas los músculos de los brazos generando calambres, dolores en los brazos (principalmente tríceps) y cervicalgias.

Así que hay que desarrollar una rutina diaria de ejercicios para no perder el acondicionamiento muscular. El Yoga es especialmente beneficioso en este sentido.

miércoles, 29 de abril de 2020

PREPARARSE PARA LOS NUEVOS TIEMPOS. Parte 2



PREPARARSE PARA LOS NUEVOS TIEMPOS. Parte 2

Por Dr. Roger Garcés
Psicólogo
@psicogarces


Además de las divisiones geográficas y temporales explicadas en el artículo anterior, se deben establecer otras nuevas divisiones.
La idea es que cada elemento de  la casa tenga su propia “Clave discriminativa” que genera la oportunidad de que si se ejecuta la respuesta adecuada ante esa estimulación, entonces la respuesta puede ser “operativa” y eficiente. De esta manera no nos conducirá  a la confusión de emociones o conductas con las consecuencias negativas de depresión, insomnio y evitaremos mezclar las emociones que nos genera nuestro trabajo que realizamos sobre la mesa del comedor, con las emociones agradables que nos produce el almuerzo que comemos en la mesa del comedor.
Por lo tanto, y continuando con las divisiones de la parte 1, se sugiere:

c.     Divisiones en cuanto a vestido.
Hay que “Vestirse para la ocasión”. No use la ropa de dormir en la sala. Cuando salga  de la habitación  vístase cómodamente (igual está en su casa) pero en forma más formal que las pijamas. Imagine que su sala es la puerta de entrada al mundo. 




d.    Estructurar el trabajo.
Sería bueno mirar la cartelera a ver qué es lo que nos toca para hoy.
Hacer un horario de actividades que impide que se mezclen las diferentes cosas a la que se dedique puede ser  de gran utilidad.
Este horario le permitirá atender actividades que tienden a ser desestimadas y olvidadas


2.    No atiborrarse de trabajo.
“Desde la comodidad de su hogar”, es un eslogan que nos inculcan muy a menudo, y esto puede ser contraproducente. Se debe limitar el número de actividades con una medida realista. Cuando estamos en casa tenemos la tendencia a infravalorar el esfuerzo invertido en cada trabajo. La idea de “Lo puede hacer desde la comodidad de su casa” parece influir negativamente en la percepción del esfuerzo necesario para realizar las actividades. Cuando estamos en la oficina sabemos cuánto podemos hacer y ponemos límites, pero cuando estamos en la casa esos límites se desvanecen y terminamos trabajando mucho más que cuando estamos en la oficina.


3.    Conocer nuestros límites verdaderos y capacidades reales.
Definitivamente, no somos “Superman”. En atención al punto anterior se requiere que cada vez estemos más en contacto con nosotros mismos, y que podamos escuchar a nuestro cuerpo cuando nos dé señales de agotamiento o enfermedad. Cuando estamos en la oficina pareciera que estos sensores están más alertas, tal vez por la certeza de que tenemos que invertir tiempo y esfuerzo en movilizarnos hasta nuestra casa, y eso pareciera desactivarse cuando estamos en casa. La idea inconsciente de que tenemos la cama a nuestro lado, puede alimentar falsas expectativas. La cama simboliza descanso y recuperación de una enfermedad, y está a nuestro lado cuando trabajamos en casa. Esto puede confundir a nuestra mente y hacernos trabajar más de lo que haríamos en la oficina con las lamentables consecuencias fáciles de prever.


martes, 28 de abril de 2020

PREPARARSE PARA LOS NUEVOS TIEMPOS. Parte 1



PREPARARSE PARA LOS NUEVOS TIEMPOS. Parte 1

Por Dr. Roger Garcés
Psicólogo
@psicogarces


     La mayoría de las opiniones coinciden en que en los tiempos venideros se privilegiará el Teletrabajo. En lo que sigue se sugieren algunas pautas de conductas que deberemos desarrollar para adaptarnos a esos nuevos tiempos y las mismas están referidas principalmente al teletrabajo y las condiciones de distanciamiento social que de seguro se mantendrán por largo tiempo.

1.    Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.

Es importante que aprendamos a hacer divisiones imaginarias en la casa. Las  DIVISIONES deben implicar diferentes dimensiones:



a.     Divisiones Geográficas:
Una vez levantados de la cama tratemos de no volver durante al día a la habitación, salvo para hacer pequeños descansos. Pero lo importante es identificar claramente que debe haber una territorialización del espacio de nuestra casa en el que se delimite claramente dónde se va  a trabajar y dónde  se va a dormir.

Las cosas y los espacios de la casa representan “Claves discriminativas” que dan la oportunidad de ejecutar ciertas conductas y que las mismas sean operativas. Por ejemplo, cuando las personas comen, leen, estudia y ven T.V. en la cama, ésta deja de tener poder discriminativo para la conducta de dormir y se produce el insomnio. Una técnica conductual le pide al sujeto que solamente use la cama para dormir, si durante la noche se produce el insomnio se le pide  al sujeto que se levante  y se siente en una silla. Cuando tenga sueño, puede volver  a la cama, y así, hacer esto sistemáticamente hasta que la cama solamente se use para dormir y recobre su poder discriminativo sobre la conducta de dormir.  




b.    Divisiones Temporales.
Si se dedica  a varias actividades entonces debe delimitar un tiempo específico para dedicarse a cada una de ellas por separado. Nunca mezcle los horarios de sus actividades. Por ejemplo si es profesor y tiene que dar clases y corregir exámenes, delimite con sus alumnos el horario en que los atenderá y solamente atiéndalos en ese horario. Si Ud. da clase los martes de 7 a 12, sus alumnos deben saber que serán atendidos SOLAMENTE los martes de 7 a 12. 
Esto el permitirá dedicarse a otras actividades sin desgastarse, tal como hacía antes del aislamiento social.

(Atención: en los artículos subsiguientes se seguirá la misma numeración)

martes, 21 de abril de 2020

LA MAYOR RIQUEZA ES LA MENTE SATISFECHA. Parte 3 Querer y necesitar.




LA MAYOR RIQUEZA ES LA MENTE SATISFECHA. Parte 3
Querer y necesitar.

Por Dr. Roger Garcés
Psicólogo
@psicogarces

Si la mayor riqueza es la mente satisfecha es porque hemos dedicado toda nuestra atención a explorar cada detalle de lo que estamos experimentando. Recientemente  se ha dado en llamar “Atención plena”  o Mindfullnes, pero resulta de las enseñanzas budistas de hace 2.500 años. Al Buda alguien le preguntó: Maestro ¿En qué consiste tu enseñanza?  A lo que contestó: “Mi enseñanza consiste en comer y dormir”. Imagino la cara de asombro de la persona ante lo aparentemente fácil y sabroso que sería esta vida. ¡Imagínense nada más comer y dormir! Pero el Buda completó la explicación; “Pero nosotros cuando comemos, comemos y cuando dormimos, dormimos. He aquí que te dejo esta enseñanza a ti, cuando comas, come; cuando duermas, duerme”.

 Nosotros nunca prestamos atención. Cuando comemos, al mismo tiempo contestamos mensajes de whats app, pensamos en lo desagradable de aquella persona, hacemos algún informe, etc. Es decir, hacemos todo menos comer con atención plena. Tan es así, que si alguien nos pregunta: ¿Comiste? Le decimos “Si, si comí”, Y si repregunta: ¿Y qué comiste? Entonces sobreviene un gran silencio producto de olvidar qué fue lo que comimos.

Si no prestamos atención a lo que hacemos tampoco prestamos atención a los que nos mueve a hacerlo. ¿Lo hacemos porque queremos o porque lo necesitamos? Querer y necesitar con canciones enemigas como diría Zitarrosa. Querer es un ejercicio de voluntad, decisión y libertad. Necesitar en la expresión del apego, la costumbre y la esclavitud.
Recuerdo que cuando fumaba, si había un viaje largo, y el bus se paraba en alguna parada, inmediatamente salíamos todos los fumadores a fumar porque se venían varias horas de viaje  e íbamos a “Necesitar el cigarrillo”. Fumábamos tan rápido que en realidad nunca disfrutábamos el cigarrillo.  Solamente había una esclavitud al cigarrillo, y justamente eso es lo que mantiene el vicio. Al no poder estar satisfechos de cigarrillo porque siempre hace falta, nos hacemos esclavos del cigarro.




Osho tenía una técnica para dejar de fumar y para eso recomendaba fumar, pero con todas las de la ley. En un lugar aparte, sin que nadie le recrimine o lo interrumpa. Sugería comenzar explorando el cigarrillo con cada sentido, mirar la blancura del papel, el color oro del filtro. Luego, el tacto, sentir en los dedos la suavidad del papel y degustarlo pausadamente. Luego, el olfato, disfrutar el aroma del tabaco rubio todo el tiempo que uno quiera. Y por último, fumarlo. Pero fumarlo con toda atención, lentamente disfrutando cada bocanada.
Lo que ocurre la mayoría de las veces es que como fumamos y estamos pendiente de otra cosa como escribir o hablar, no nos damos cuenta del cigarro y por eso quedamos insatisfechos y siempre queremos más. No es infrecuente tratar de encender un cigarro y darnos cuenta de que ya tenemos uno encendido. Así, nos hacemos esclavos del placer y lo buscamos en todo momento pero al tenerlo, no lo disfrutamos. Es entonces cuando el cigarrillo se convierte en vicio y lo necesitamos siempre, pero nunca lo disfrutamos.
Cuando nos hacemos dueños del placer, cuando lo disfrutamos plenamente,  nos liberamos de la esclavitud y es entonces cuando la necesidad se convierte en querer. Cuando uno quiere puede decidir cuándo y cómo, y puede también decidir no hacerlo. Cuando uno necesita no puede decidir, simplemente es esclavo.
Con el sexo pasa lo mismo; cuando la pareja es clandestina y prohibida como una amante, se aprovechan TODAS los momentos y circunstancias para hacer el amor. Ahí es cuando la persona reporta “Yo la necesito”.  Pero cuando la pareja es legal, tiene su casa y su espacio, ya puede decidir con calma cuándo tener sexo. Ya se es dueño del placer y  pasa a la categoría del Querer.



En las relaciones humanas pasa exactamente igual. Nos hace falta la persona, la extrañamos, la necesitamos, pero cuando la tenemos al lado no la disfrutamos. Entonces peleamos con ella o estamos tan ensimismados tratando de que la otra persona nos atienda, o nos de placer, que olvidamos que ella está a nuestro lado. Cando la persona se va lejos creemos que se nos acaba el universo y la buscamos porque la “Necesitamos”, pero cuando la tenemos nos ocupamos de nosotros mismos y no podemos apreciar ningún aspecto del  contacto con ella. Como no vivimos nunca la relación con ella, siempre estamos sedientos de ella, como lo que pasaba con el cigarrillo. A veces cuando tenemos a la persona que creíamos que necesitábamos, desviamos la atención hacia otra persona y de esta manera nunca podemos vivenciar a la tenemos a  nuestro lado.  Esto genera la necesidad y por ende la esclavitud.

Como vemos, efectivamente la mayor riqueza es la mente satisfecha, y para llegar  a la satisfacción, se debe poner todo la atención, la conciencia, los sentidos en ESA actividad. Aquello de que “Cuando comas, come y cuando duermas, duerme” adquiere dimensiones inconmensurables.  Hay que “Sacarle el jugo” a la experiencia; se debe vivenciar plena y profundamente todas y cada una de las cosas que le toca vivir, por insignificante que parezcan a primera vista. Recordemos a Píndaro: “Alma no trates  de ser inmortal, conténtate con tratar de agotar cada segundo”

viernes, 17 de abril de 2020

LA MAYOR RIQUEZA ES LA MENTE SATISFECHA 2da Parte.


LA MAYOR RIQUEZA ES LA MENTE SATISFECHA
2da Parte.
Por Dr. Roger Garcés
Psicólogo
@psicogarces

¿Por qué se nos dificulta entender que la Mayor riqueza es la mente Satisfecha?

Porque evaluamos esta sentencia desde la mente insatisfecha, desde la mente que siempre necesita más y que no se conforma con nada ni se sacia con nada.  Desde la insatisfacción permanente es muy difícil conectarse con la satisfacción porque todo parecerá incompleto, y siempre parecerá que faltará algo. Cuando se nos dice que tenemos más de lo que necesitamos, inmediatamente la mente insatisfecha reacciona con violencia y virulencia, y nos convence de que es mentira eso de que tenemos más de lo que necesitamos y nos hace creer que vivimos en una pobreza permanente y un estado de necesidad eterno.

¿Cómo podemos comprender que verdaderamente la Mayor riqueza es la Mente Satisfecha?

     Venerable Damchö nos demuestra  que efectivamente sí tenemos mucho más de lo que necesitamos y para esa demostración nos pide que hagamos el siguiente experimento mental:
Imagine que en la casa donde Ud. vive actualmente, no vive Ud. sino que ahí vive una persona con más o menos buenos sentimientos y que vamos a llamar Nill, y que Usted es un paria que no tiene nada, no tiene ni casa ni familia y que vive en la calle. Entonces esta persona (que en este ejercicio de imaginación vive en su casa), la invita a pasar y le dice  quiere ayudarle. Lo primero que hace es pedirle que se bañe, ya que se da cuenta que Ud. tiene varios días sin bañarse y le ofrece media pastilla de jabón azul, y se queda con la otra mitad. Luego, le ofrece ropa limpia. Le pide que escoja una camisa y un pantalón de un guardarropa, cosa que Ud. hace. Le pide también que escoja un par de zapatos (recuerde que Ud. siendo un paria, está escogiendo la ropa de SU guardarropas en la vida real. Solo que en este ejercicio es propiedad de Nill), Luego de que Ud. está bañado y vestido con ropa limpia, ahora su benefactor le ofrece comida. Le calienta un arroz con pollo que tenía guardado y le da la mitad a Ud, total había suficiente para  dos. Ahora Usted ya se ha bañado, vestido con ropa limpia, comido, y Nill le dice que no solamente quiere alimentarle el cuerpo sino que también quiere alimentarle el alma y le pide que escoja un libro de la biblioteca, le pide que escoja un adorno, algún suvenir o algo que le guste. Así ya bañado, con ropa limpia, comido, y alimentado el espíritu Usted se va agradecido de Nill.



Ahora, en esta parte de ejercicio, retomamos nuestro puesto como dueño de casa. Y recordamos haber alimentado, vestido y ofrecido a una persona para quien debió haber sido un evento muy poco frecuente y muy significativo, y nos damos cuenta que dimos todo eso y NO NOS DESCAPITALIZAMOS. Todavía nos quedan varios pares de zapatos, varios  pantalones y camisas, muchas de las cuales no usamos y a veces ni siquiera sabemos que las tenemos.
Esto nos demuestra que en realidad tenemos mucho más de lo que necesitamos para vivir pero lo vemos con la mente de la pobreza. Siempre evaluamos lo que tenemos con la mente insatisfecha y lo comparamos con lo que “deberíamos” tener. Así que lo que realmente tenemos nunca  puede alcanzar lo que la mente insatisfecha (en su eterna insatisfacción) puede imaginar que necesitamos. Siempre comparamos lo que tenemos con lo que deberíamos tener, y el criterio de lo que deberíamos tener siempre se va inflando, porque como siempre queremos más, nunca es suficiente con lo que tenemos.



Por eso el cultivo de la Mente Satisfecha es la mejor inversión que podemos hacer para nuestras vidas. Si no cultivamos la satisfacción por las cosas que tenemos, aun por las más pequeñas, aunque tengamos millones nos va a parecer poco. Ahora que Ud. lo está pensando bien, estoy seguro que en este momento estará  recordando algunas personas que son así.

miércoles, 15 de abril de 2020

EL FUTURO POST-PANDEMIA. Parte 1. La mayor riqueza es la mente satisfecha.



EL FUTURO POST-PANDEMIA. Parte 1.
La mayor riqueza es la mente satisfecha.

Hace años, al salir del trabajo, todas las tardes,  pasaba por la panadería y compraba 2 panes “Campesinos” y un refresco de dos litros.  Dizque, para no cenar “pesado”. Cuando la cosa se puso difícil dejé de comprar refresco, y entonces, milagrosamente me curé del reflujo que sufrí por muchos años. Me hice todos los estudios posibles y tomé todos los tratamientos y no me curaba. Eso sí, jamás le hice caso al médico cuando me prohibió tomar refresco. La crisis hizo desaparecer una enfermedad que me acompañó por mucho tiempo. Y en verdad les confieso, no me imaginaba la vida sin refresco.

Lo mismo pasó con el cigarrillo y el alcohol. Luego de muchos años de noche, guitarra, milonga, cigarro y alcohol. No me imaginaba que pudiera existir otra vida que no incluyera un buen trago acompañado de un buen cigarro. Incluso veía a mis amigos no fumadores y pensaba que sus vidas serían muy insípidas sin esas “delicias” que  yo ostentaba. Hace ya diez años dejé de  fumar y de beber, y descubrí que había una vida detrás de esa vida del alcohol. Otra vez todo estaba en mi cabeza.



Así, todos hemos ido dejando de hacer cosas o de comprar cosas que no nos hubiéramos imaginado que pudiéramos vivir sin ellas. Una vez leí una frase del Buda: “La mayor riqueza es la mente satisfecha”, y eso fue una revelación. Me di cuenta cómo la sociedad nos entrena para querer siempre más. A ese “querer siempre más” El Buda lo llamaba: “La mente de la pobreza” Vs. “La mente de la riqueza” que es la mente satisfecha, y  eso es absolutamente cierto.   Vi la publicidad de un Banco que decía: ¿Por qué conformarse con uno si puede tener más? La mente insatisfecha no solamente deforma nuestros patrones de consumo sino también nuestra personalidad y nuestra psique. Desde niños se nos conmina a acumular. Pero esto ocurre a todo nivel y en dimensiones insospechadas. Por ejemplo a los hombres se nos entrena a tener varias mujeres para que seamos verdaderamente “Hombres”, no podemos conformarnos con una sola mujer, eso no es “Cool”. Entonces tenemos que tener dos carros, tres celulares, 20 camisas, tres mujeres, y mucho, mucho, mucho dinero. Y siempre queremos más, y esa fiebre de querer no se sacia nunca. Por ejemplo, si tenemos dos mujeres, entonces queremos tres, y miramos de reojo a la secretaria. El Buda decía que la mente de la pobreza es como el sediento que toma agua salada; siempre tiene sed. Entonces descubrí “La mente satisfecha”. Estos nuevos tiempos en donde ya no consumimos como antes nos han dado la maravillosa oportunidad de conocer la mente satisfecha. Se trata de prestar toda la atención posible a lo que estamos viviendo en la realidad y de dejar de dejarnos llevar por  lo que CREEMOS (en nuestra mente) que nos hace falta. Benedetti escribía: “Si conociéramos con tanta claridad lo que tenemos como conocemos lo que nos falta”, y Píndaro: “Alma no trates de ser inmortal, conténtate con tratar de agotar cada segundo”. Y es que la sociedad de consumo ha horadado nuestras almas hasta hacernos creer que necesitamos siempre más y nos ha convertido en “Espíritus hambrientos”, que nunca pueden saciar su necesidad. La sociedad de consumo nos entrena a creer que siempre necesitamos más, y eso establece una muy mala relación del Ser Humano con los recursos limitados del planeta. En realidad no necesitamos un carro nuevo todos los años, ni un celular nuevo cada seis meses, ni una novia nueva cada tres meses.




Cuando ponemos toda nuestra energía y atención a lo que tenemos en la realidad, aquí y ahora, e ignoramos  nuestra mente insatisfecha que continuamente nos lleva hacia  lo que “deberíamos” tener, entonces se nos abre un horizonte infinito y maravilloso de experiencias que podemos vivir en vivo y directo. Experiencias que podemos degustar de verdad, verdad, en forma plena y profunda.

Les voy a contar una experiencia personal: Toda la vida tomé café, y reconozco que tomaba más azúcar que café. Un día no había azúcar en casa y bueno… me tomé el café sin azúcar. Me dispuse a hacerlo sin ideas preconcebidas, sin pensar en cómo “debería” ser el café o en lo penoso que era no tener azúcar.  Simplemente traté de  degustar aquella bebida como si fuese la primera vez que la tomaba, (y en verdad era la primera vez que la tomaba), y pude descubrir lo delicioso que es un café sin azúcar. De ahora en adelante cada vez que puedo disfrutar una nueva experiencia me siento maravillosamente bien a la vez que me siento un vencedor de mi mismo.



Los tiempos por venir nos exigen que tengamos una relación más sana con la naturaleza. Nos exige que seamos menos depredadores de nuestro medio y mucho más ecológicos. Entre las muchas enseñanzas que nos está dejando esta pandemia es que podemos vivir sin consumir de un modo que no resulte una devastación de los recursos naturales. Que podemos aprender a vivir con lo que tenemos en la realidad aquí y ahora y no viviendo en lo que creemos que deberíamos tener. Otra vez la vida nos está enseñando que la mayor riqueza es la mente satisfecha.


domingo, 12 de abril de 2020

MAESTRO COVID-19 El Vínculo. 3ra parte. En el vínculo no hay soledad posible.




MAESTRO COVID-19
El Vínculo. 3ra parte.
En el vínculo no hay soledad posible.

Por Dr. Roger Garcés
Psicólogo
@psicogarces

Cuando nos damos cuenta de que todos los Seres de este planeta estamos Inter-conectados comienzan a ocurrir una serie de cambios en nosotros. En primer lugar nos invade una suerte de gozo, y es que desde niños se nos ha enseñado que estamos solos en el mundo y desde nuestra soledad tenemos que luchar contra los 7.000 millones de habitantes de este planeta. La idea de estar “Solo contra el mundo” nos viene acompañando desde muy niños. A los niños se les entrena a pelear pos sus cosas y desde muy niños nos dicen que hay que golpear a los demás para obtener algo, eso es el sustrato y la significación de la Piñata en las fiestas infantiles. Después vamos creciendo y se nos hace creer que solamente “YO” y por mi propio esfuerzo es que voy a encajar en el mundo, se nos imprime la frase. “Primero yo, segundo yo y tercero, y si sobra, yo”. Así vamos creyendo que el mundo es un inmenso campo de batalla en donde cada día tenemos que competir con los demás Seres humanos para obtener algo de felicidad.



     Pero cuando nos damos cuenta de que estamos interconectados, y entendemos que si te hago daño a ti, me estoy haciendo daño a mí mismo, comienzan  los cambios internos. En primer lugar desaparece la soledad. Cuando concienciamos que estamos vinculados unos con otros no es posible la soledad. La soledad y sus hijos, como la angustia y el miedo ocurren cuando olvidamos el vínculo. Nos sentimos solos cuando ignoramos la interconexión. Pero el entrenamiento social es tan fuerte y durante milenios se ha dirigido a hacernos sentir que no estamos conectados, que nos genera una gran ansiedad el saber que estamos solos luchando contra el mundo. Esa es justamente la sensación que tenemos cada mañana al ir al trabajo. Cada mañana salimos de la casa con el miedo de que se aprovechen de nosotros, de que nos roben o de no alcanzar las condiciones mínimas para sobrevivir en este mundo de competencia desleal. Desde este punto de vista entendemos que el ladrón no sabe que está  interconectado y cree que está solo, y por eso lucha por su supervivencia. Así sabremos que detrás de la amenazante cara del ladrón esta un alma que cree que está sola. “Todos los días sale un tonto a la calle, el que lo agarre es de él”. Con esa consigna nos amamantaron, y entonces tenemos que estructurar una estrategia de defensa de unos contra otros. Si solamente recordáramos que estamos interconectados todos estos maleficios desaparecerían.



     Todavía no vamos a cambiar el mundo, vamos a iniciar por nosotros. En primer lugar vamos a desterrar la soledad de nuestra alma y vamos a reivindicar el vínculo. Legitimemos la interconexión. Para sentir esto le pido que recuerde lo que le une en su círculo más cercano, luego con sus vecinos, con su comunidad, con su país, hasta llegar a la humanidad entera. Si no logra salir de su círculo familiar no se desanime. Le pido que haga este ejercicio todos los días hasta llegar a experimentar el vínculo en su forma más prístina. Le garantizo que después de unos días la sensación de soledad ha desaparecido, y con ella sus productos como la ansiedad y el miedo. Siga haciendo este ejercicio.  Puede hacer cosas que le recuerden el vínculo que tiene con otras personas, por ejemplo, llame o escríbale a sus amigos y familiares, hágase presente en los grupos de whats app en los que está incluido, grupos  de amigos, etc.  no sea solamente un observador. En esta cuarentena llame a esa persona que tiene tiempo que no sabe de ella o ingéniese cualquier medio para hacerse presente con la gente que conoce (y con la que no conoce también). Se sorprenderá de lo que va apareciendo y de lo que los demás le dirán.
Ahora vamos entendiendo más aquello de  “Amaos los unos a los otros” y
termino con las palabras de Buda: “No crean en mis palabras simplemente porque yo lo digo,  háganlo y compruébenlo”.