lunes, 18 de agosto de 2014

TALLER: LA ABUNDANCIA Y EL COMPLEJO DEL DINERO. 20 de septiembre de 2014

        TALLER: LA ABUNDANCIA Y EL COMPLEJO DEL DINERO



OBJETIVO:

Crear las condiciones psicológicas para generar abundancia. Que los Usted sepa  cómo las creencias y la autoestima  determinan la abundancia monetaria. Que identifique los saboteos internos para conseguir la abundancia.

¿QUÉ GANARÁ USTED HACIENDO ESTE TALLER?

Que conozca las leyes y principios de la abundancia
Que conozca y maneje el complejo del dinero
Que identifique y maneje en su personalidad los elementos negativos del complejo del dinero, y potencie los positivos.

TEMARIO:

1)      Desarrollo de la conciencia de abundancia. Principio  de sincronicidad.
2)      Minimizar la mente de la pobreza. El apego. Necesitar Vs. Querer
3)      Psicológicamente,  qué es el dinero. La dicotomía del dinero: Sagrado / Sucio. La relación del dinero con el amor y con la creatividad; el dinero es una forma de poesía.
4)      Diseñar un plan personal para favorecer la aparición de la abundancia de acuerdo a nuestras verdaderas necesidades.
5)      Identificar qué cosas debemos cambiar y qué cosas debemos desarrollar, y cómo controlar nuestros saboteos internos

LUGAR Y FECHA:     Centro Uruguayo Venezolano.  Salón Zitarrosa.       20 DE SEPTIEMBRE

INVERSIÓN:                  Bs. 1.200    DURACIÓN: 6 horas de 8:00 am   a   2:00 pm
DICTADO POR:           Lic. Roger Garcés. Psicólogo Clínico. Psicoterapeuta.

CONTACTOS:        
                                   https://www.facebook.com/paaliviarelalma

Escriba a enelrespiramos@gmail.com y recibirá toda la  información para las inscripciones o ponga un mensaje a


0416 827 62 58     Lic. Roger Garcés

secretaria de C.U.V. 0212  234 03 17


miércoles, 6 de agosto de 2014

VALAR MORGHULIS IV. El proceso de la muerte




VALAR MORGHULIS IV

EL PROCESO DE LA MUERTE


     En este ensayo vamos a pasearnos por algunos abordajes que dan cuenta del proceso de la muerte. ¿Qué pasa cuando nos morimos? ¿Tenemos conciencia de ello? ¿Podemos voluntariamente hacer algo luego que dejemos de respirar para que nuestra muerte sea fructífera?
     Espero que al final de la lectura tengamos una actitud ante la muerte más enriquecedora, más armónica y menos ansiógena.  A continuación reseñaremos algunos abordajes en este respecto:

LA RESURRECCIÓN DE LA CARNE DEL CATOLICISMO.

     La iglesia católica afirma que después de la muerte y en el día del Juicio Final, habrá la “Resurrección de la carne”. La iglesia también afirma que a la segunda venida de Jesucristo todos los hombres resucitarán con los mismos cuerpos que han tenido en vida. De hecho en el “Credo” se reza: “Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos, el Perdón de los Pecados, la Resurrección de la carne y la Vida Eterna”.  La doctrina cristiana sostiene que no hay que temerle a la muerte ya que ésta es el momento más importante de nuestra vida dado que es la oportunidad de acceder a la “Vida eterna”, y ésta es la promesa principal y sustento de la fe cristiana.



     Antes de llegar a la  “Vida Eterna” se pasa por un período de purificación que ha sido dado en llamar “El Purgatorio”, éste es un “Dogma de fe”; es decir, de creencia obligatoria. La palabra “Purgatorio” no aparece como tal en la Biblia, su descripción y sustento está en  2 Macabeos 12, 40-41  y en 1 Cor. 2, 13-15. Se dice que las almas que llegan al purgatorio ya están salvas, y que la única opción que tienen es ir al cielo, ya que al infierno no pueden ir por haber sido purificadas justamente en el mismo purgatorio.

LA NUEVA ERA.

     Resulta paradójico pensar que el pensamiento de la llamada “Nueva era” ya tiene cerca de 100 años. Bailey  fue seguidora de los trabajos de  Madame H. P. Blavatsky, connotada investigadora en teosofía y esoterismo, y fue justamente Alice Bailey quien con sus escritos dio impulso a este movimiento que hoy es conocido como “Nueva era”.  Esta autora ha escrito un ilustrativo libro titulado: “La muerte, una gran aventura”, en el mismo se refiere el proceso de la muerte como un paso dimensional que nos conecta con nuestro propio yo o “esencia divina” también conocido como el “Yo superior”.
En este libro se refiere que la muerte no es un acontecimiento desgraciado y que nos depara un sinfín de aprendizajes de los que se desprenden las técnicas para “Bien morir” en los que se hace un paralelismo del proceso de la muerte con el proceso del sueño.  El entrenamiento que podamos lograr teniendo al sueño como herramienta de aprendizaje nos faculta para que en el verdadero proceso de la muerte se logren realizar las tareas adecuadas y necesarias para una próxima y bienaventurada reencarnación.
            




     Sin dudar refiero al lector interesado a consultar la fuente original de “La muerte, una gran aventura”. No vamos a profundizar en este respecto, solo vamos a mencionarlo por la inmensa importancia que tiene, pero explicarlo aquí representaría un largo esfuerzo.

EL BUDISMO TIBETANO Y EL BARDO.

     De los abordajes acerca del proceso de la muerte el que más despierta la atención de este suscrito es el del Budismo Tibetano por considerarlo más cercano a la psicología. El budismo refiere que  cuando la conciencia se desprende del cuerpo en el momento de la muerte, ésta entra en un estadio transitorio que se llama Bardo. Lama Jimpa señala que existen varios tipos de bardos o períodos intermedios:

a) El período intermedio de la vida, que va desde el nacimiento hasta el inicio de la muerte.
b) El periodo intermedio dela muerte, que va desde el inicio de la muerte hasta su conclusión.
c) El periodo intermedio dela esencia de la realidad que ocurre justo después de la  conclusión de  la muerte. d) El periodo intermedio del devenir o de las posibilidades que va desde el momento de la esencia de la realidad hasta el nuevo renacimiento.

      En realidad la muerte es un periodo intermedio más, así como lo es la vida.
     Lama Jimpa también explica que en el proceso de la muerte se comienza perdiendo el elemento Tierra, este se disuelve en el elemento Agua. En esta primera disolución se pierde la vista. En segundo lugar el Agua se disuelve en el elemento Fuego, aquí se pierde la audición y se siente una inmensa sed. En tercer lugar el fuego se disuelve en el elemento Aire, en esta fase se siente un inmenso frío y puede haber visiones de humo. Por último el Aire se disuelve en oscuridad, es el momento en donde falla la respiración.

     Es de hacer notar que en todo momento la conciencia permanece activa, solo que va a estar presente en otras realidades de la existencia. Por ejemplo luego de las disoluciones la conciencia se va a encontrar con la naturaleza de la conciencia o la naturaleza de la mente en la que, y una vez dominada esta naturaleza, el sujeto aporta las condiciones para una reencarnación armoniosa.

     La duración de la vida la determina la duración del Karma. El karma es ese mecanismo que está determinado por la Ley de Causa y Efecto por el que recibimos las consecuencias de nuestros actos. En el proceso   de la muerte es donde tiene mayor importancia la Ley del Karma, ya que es donde las consecuencias de nuestros actos se muestran con más rapidez. Si asumimos la muerte con miedo, esa será la condición que domine en nuestra reencarnación. Esto se cumple para las diferentes emociones que podemos tener al momento de la muerte tales como ira, tristeza, dolor, etc.  Por eso es bien importante ir al proceso de la muerte con una actitud ecuánime y esto se logra con la meditación. Con la meditación aprendemos a no engancharnos con pensamientos ansiógenos y pues claro, la meditación la aprendemos en vida, por eso la vida sigue siendo un periodo de transición o bardo, o como es llamado también periodo de “oportunidades”. En vida tenemos la oportunidad de entrenarnos para tener una buena muerte, y en todo caso, si  esto no fuese real, (recordemos que hay 50 % de posibilidades de que exista vida después de la muerte), nos ayuda a vivir la vida de forma más plena y más enriquecedora. Por eso afirmo que el abordaje del budismo tibetano, además de ser muy hermoso, es el que está más cerca de la psicología.



     Como vemos, en el budismo tibetano, entrenarse para la muerte es entrenarse para la vida. La oportunidad que nos da la meditación para identificar a través de la observación los errores que cometemos nos da la posibilidad de enmendarlos. El conocimiento de la ley del Karma nos da la herramienta para transformar esos errores. El karma es una semilla que sembramos y que florecerá tarde o temprano, con este conocimiento podemos avizorar que las cosas que hacemos tarde o temprano nos traerán consecuencias, por eso es tan importante actuar correctamente. Si ese entrenamiento para la muerte nos hace tener una vida más gozosa y más armónica, entonces sea bienvenido ese entrenamiento que aunque siendo para la muerte nos sirve para la vida.



     Ante lo inevitable de la muerte y sus enriquecedoras enseñanzas nos despedimos con las palabras que nos son conocidas

                              VALAR MORGHULIS
                             (Todo hombre debe morir)




Dr.  Roger Garcés
PSICÓLOGO
0416 8276258
psicogarces@gmail.com



     

martes, 15 de julio de 2014

VALAR MORGHULIS III. Prepararse para la muerte.



VALAR MOTGHULIS III
Prepararse para la muerte.
Lic. Roger Garcés
Psicólogo



       Esta es la tercera entrega de la serie Valar Morghulis. En las dos primeras exploramos lo inevitable de la muerte y el por qué le tememos. Ahora, y a sabiendas de que es inevitable e ineluctable, explicaremos porqué es necesario prepararse para la muerte y ofreceremos algunos elementos para ello.

     Imagine que en un examen médico de rutina recibe unos resultados no esperados. El médico lo llama aparte y le dice que no le gustan los resultados. Después de explicarle el cuadro clínico le dice que Ud. Tiene una enfermedad incurable y que le quedan 10 años de vida. Sale pensativo del consultorio pensando en qué haría en esos 10 años de vida que restan.  En este caso ¿Qué haría usted? ¿Qué cosas haría en su vida sabiendo que le restan 10 años de vida? Si en este momento quiere detener la lectura y tomar nota de las cosas que haría puede hacerlo. 

      Sigamos con el experimento: Unos días más tarde el mismo médico lo llama y le pide que vaya a verlo. Una vez en consulta, le dice que se había equivocado en el pronóstico y que no le quedan 10 años de vida sino un año solamente. Apesadumbrado sale  pensando en qué podría hacer en este único año que le resta de vida. Anota las cosas que le gustaría hacer y las compara con la primera lista. Si usted en este momento quiere hacer lo mismo puede hacerlo.

     Pocos días después el medico lo vuelve a llamar y acuerdan una tercera cita. Esta vez le dice que volvió a equivocar el pronóstico y que realmente le queda sólo una semana de vida. ¿Qué haría en esa semana? Es el momento de hacer o revisar las listas anteriores y contrastarlas.




      Por lo general la primera lista incluye cosas tan lejanas como imposibles. La mayoría de la gente dice que le gustaría viajar o graduarse en la universidad. Cuando el tiempo se va acortando la lista comienza a tener cosas verdaderamente importantes. Cuando se llega a la lista de la semana de vida la lista tiene las cosas más importantes en la vida de la persona.

      Ahora resulta que estamos vivos y que sabemos qué es lo más importante en nuestra vida y además sabemos que podemos hacerlo. ¿Por qué no empezar ahora mismo?  Como la muerte es impredecible tenemos la obligación de hacer de cada segundo de nuestra vida una experiencia inolvidable. Además nos convoca a preparar nuestra muerte para que no haya problemas después de ella: ¿Alguien, además de nosotros, sabe cómo manejar nuestras cuentas bancarias? ¿Sabemos cómo vamos a ser enterrados o cremados? ¿Hemos hecho un testamento? ¿Hemos preparado el futuro de esa persona a quien queremos tanto como para que pueda estar bien cuando nos vayamos? Todas estas preguntas y otras más necesitan respuesta antes de que pasemos de plano.  Eso significa prepararse para la muerte desde el punto de vista material, pero hay otras dimensiones de la existencia que tal vez necesiten mayor preparación: Tal vez necesitemos aprender a desprendernos de las cosas materiales: estos significa aprender a manejar los apegos. Por otra parte, tal vez necesitemos saldar aquella pequeña rencilla que, y de una manera muy sabia, apartamos de nuestra vida hace años, pero que no hemos consentido en perdonar.




     Prepararse para la muerte implica comprender que la vida se compone de ciclos que se abren y se cierran. Pasamos por la niñez, la adolescencia, el liceo, el trabajo, los amigos, la pareja, y cada uno representó un ciclo que a su vez se cerró. En este momento de la vida también estamos en un ciclo. ¿Estamos preparados para cerrar ese ciclo una vez que llegue el momento?

     La ocurrencia de ciclos nos recuerda que la vida está en continuo movimiento, nos recuerda que todo cambia. Debemos prepararnos para dejar ir incluso lo que más amamos en este momento. Debemos vivir la vida amando lo que tenemos pero con la actitud de quien abre una jaula para que vuelen los pájaros.
Prepararse para la muerte nos da algunas ventajas:

  • Nos ayuda a identificar qué es lo más importante para nosotros en esta vida.
  • Nos ayuda a arreglar todo antes de que nos vayamos y evitar desagradables trámites a los que se quedan.
  • Nos ayuda a entender que la muerte es inesperada, así como debiera ser la vida! La vida debe ser una sorpresa a cada momento. Solo la rigidez y el apego la convierten en la obstinante rutina.
  • La muerte nos ayuda a entender que hay poco tiempo útil en la vida y que debemos aprovecharlo al máximo.
  • La muerte nos ayuda también a entender que todo lo que hemos construido es efímero y que puede irse en cualquier momento, por ello es menester cultivar el desapego.

     Con todas estas ayudas y enseñanzas la muerte pasa de ser una espantosa imagen cadavérica a convertirse en una amiga sabia y prolija en enseñanzas.

     La próxima vez hablaremos acerca del proceso de la muerte, por el momento me despido con las palabras que nos son conocidas



VALAR MORGHULIS




Dr. Roger Garcés
Psicólogo Clínico
0416 8276258
psicogarces@gmail.com

jueves, 3 de julio de 2014

VALAR MORGHULIS II ¿Por qué tememos a la muerte?




VALAR MORGHULIS II
¿Por qué tememos a la muerte?

     Es mi opinión que el temor a la muerte tiene varios determinantes. Uno de ellos es la cultura “Mortífoba” en la que vivimos. Desde niños se nos asusta con la muerte y hasta se la representa con un esqueleto que con túnica y guadaña nos busca de forma implacable. Esta representación nos viene de los pintores y grabadores de la España del siglo XV. Debemos recordar que para aquel momento Europa aún no se recuperaba de la “peste negra” ni las miles de guerras espantosas que tuvieron lugar en el viejo continente. Para los pintores españoles medievales verdaderamente la muerte era cosa de temer, y de su miedo inmortalizado en grabados nos viene la representación simbólica que tenemos de la muerte.



Sin embargo, otras culturas no participaban del mismo miedo; los vikingos tenían a las Walkirias, que eran doce divinidades femeninas que escogían a los que caían en batalla. Cabe señalar que para los vikingos era un honor morir en batalla pues, y solo de esa forma, tenían acceso al Valhala, que era el lugar de los dioses en donde los guerreros se divertían comiendo, bebiendo hidromiel y también personificaban batallas que una vez terminadas se relajaban comiendo y bebiendo otra vez.  Roberto Marrero, gran conocedor de la cultura pemona y guía turístico en la Gran Sabana (http://www.mystictours.com.ve/es/default.htm)     en una de sus charlas refirió que el Tepuy conocido como Kukenan debe su nombre a una palabra pemona que significa “Quiero morir”  y es que los guerreros pemones que no morían en batalla subían a las escarpadas paredes del tepuy para lanzarse desde gran altura. Este tepuy está rodeado de misteriosas leyendas y se cuenta que en la noche se escuchan gritos y ruidos, y  una tradición de los pemones cuenta que  la cima está habitado por extrañas criaturas.  En todo caso vemos que, al parecer, el miedo a la muerte y la cultura mortífoba nos viene de España porque los vikimgos y los pemones no compartían el mismo miedo.

              

            





     El miedo a la muerte también es reforzado por la industria del entretenimiento, vemos como Hollywood ha tenido una gran veta de oro al explotar ese miedo durante más de cien años con películas de horror que asocian la muerte con espantos diabólicos y horribles personajes que golpean nuestra psique por lo oprobioso de dicha representación.
     Entonces, resumiendo tenemos que el miedo a la muerte tiene una raíz sociocultural. Es decir: ALGUIEN NOS ENTRENÓ PARA TEMER A LA MUERTE.

RECONOCIENDO A LA MUERTE

     Hay otro determinante sobre el que se instauran las variables anteriormente mencionadas: el desconocimiento de lo que es la muerte. Cierto es, nadie ha vuelto para contarnos realmente qué es la muerte, pero hay abordajes muy respetables que dan cuenta del mismo.por lo general desconocemos estos abordajes y solamente nos quedamos con el miedo instaurado por la cultura.

     Podemos afirmar que tememos  a la muerte porque nuestra cultura se ha empeñado en mantener un error gigantesco y se trata de creer que las cosas permanecen. Los budistas saben desde hace 2.500 años que NADA es permanente. El Buda señaló que TODO ES IMPERMANENTE. “Anisha” era la palabra pali (que era el idioma que hablaba el Buda) para designar justamente la impermanencia.  Nos empeñamos en aferrarnos a las cosas y olvidamos que TODO se va; que nada permanece; que no nos quedamos con nada, por eso rechazamos a la muerte.




     Otro elemento que explica el tema que nos ocupa es que vivimos pensando que la muerte no existe. Nunca nos ocupamos de ella efectivamente, si ignoramos la muerte nos inquieta. Además de ser ignota la muerte es impredecible, y esto es otro argumento en contra de la muerte. No sabemos cuándo va allegar. La muerte es inesperada y sorpresiva. Lamentablemente no aprendemos esta maravillosa lección de la muerte; la muerte es inesperada y sorpresiva…    como debería ser la vida!!! Deberíamos dar a cada momento la posibilidad de abrir las miles de oportunidades que la vida nos ofrece de continuo pero preferimos quedarnos con la rutina!

     Por otra parte existe la creencia de que la muerte es la culminación de todo. Si la muerte es el final de todo entonces hay razón para temerle. Si la muerte es el final de la película; se acaba todo y se apagan las luces, entonces hay razones como para preocuparse… pero, les tengo noticias “fresquecitas”  todos los abordajes espirituales coinciden en que la muerte no es el final, incluso la moderna ciencia cada vez más se acerca a esta conclusión y se han hecho estudios con las llamadas “Experiencias cercanas a la muerte” de las que hay una nutrida documentación (http://www.nderf.org/Spanish/nderf_ndes_spanish.htm) y en fin, todos hemos escuchado algún relato de alguien conocido que nos ha contado algo en esta dirección.  En todo caso, y como nadie ha regresado para contarnos, tanto existe la posibilidad de que la muerte sea el final de todo como de que sea la continuación de algo. Es decir, hay solo dos posibilidades; que se acabe todo o que haya algo después de la muerte. Significa que hay 50 % de posibilidades de que ocurra cualquiera de las dos. 50 % de posibilidades es un valor muy alto como para ignorarlo, y en todo caso, si la preparación para lo que eventualmente haya después de la muerte nos sirve para vivir una vida más plena, más intensa y más feliz, entonces, con mayores razones no podemos ignorar a la muerte y sus enseñanzas.

     Vivimos creyendo que la muerte y la vida no tienen nada que ver. Creemos que la muerte es una “anomalía”. Lama jimpa dice que si la muerte no tuviera nada que ver con la vida entonces podrían coexistir conjuntamente y esto es imposible. Si la muerte fuera algo independiente de la vida, como por ejemplo, una anomalía, entonces vida y muerte pudieran existir simultáneamente, y sabemos que esto no es posible. Y, efectivamente, no es posible porque la muerte forma parte indisoluble de la vida. Vida y muerte son un binomio de continuidad como la luz y la sombra. Esto es, existe la sombra como negación de la luz pero en la misma dimensión de la luz. No existe la sombra sola o la luz sola. La sombra es una consecuencia de la luz; así, la muerte es una consecuencia de la vida. De ahí que lama Jimpa diga que la muerte es la propia vida interrumpiéndose a sí misma.




     Lo anterior nos hace replantarnos la idea que tenemos acerca de la vida ¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte? Preguntaba continuamente y con mayéutica lama Jimpa. A mi manera de ver, y me atrevo a aventurar un ejemplo: es como el código binario de las computadoras, la condición de ceros y unos que dan lugar a la lógica digital refiere que “uno” es un voltaje determinado pero “cero” no es la ausencia total de voltaje.  Por ejemplo, En los sistemas digitales TTL (lógica de transistor a transistor) de 0 a 0.8 voltios se considera CERO y de 2.8 a 5 voltio UNO.



      Así el valor cero no es la ausencia total de  voltaje, extendiéndonos a nuestra analogía podemos inferir que la muerte no es la ausencia total de energía y es común leer que la conciencia es energía, ergo la muerte no es la ausencia total de conciencia. Aquí se abre una interesante discusión acerca de qué es la vida y qué es la muerte, por lo pronto me despido hasta una próxima entrega con las palabras que nos son conocidas

                                                                  VALAR MORGHULIS




Dr. Roger Garcés
PSICÓLOGO
04168276258
psicogarces@gmail.com

sábado, 28 de junio de 2014

VALAR MORGHULIS ó acerca de las enseñanzas que nos da la muerte.



VALAR MORGHULIS
ó acerca de las enseñanzas que nos da la muerte

Por Lic. Roger Garcés

VALAR MORGHULIS

     Valar Morghulis, la frase tradicional de Essos que significa “Todos los hombres deben morir” en Alto Valyrio, es respondida generalmente con Valar Dohaeris; “Todos los hombres deben servir”. Nos viene de la saga de Game of Thrones que fue llevada magistralmente a la pantalla en adaptación de la serie de novelas “Canción de hielo y fuego” del escritor George R.R. Martin. Al margen de mi admiración y reconocimiento a la serie me detengo en la frase que da título a este ensayo.



     Valar Morghulis, aunque es una frase tomada de una saga de ficción medieval, viene a representar una de las más grandes enseñanzas que podemos tener en la vida. “Todo hombre debe morir” es una verdad ineluctable, y es una verdad de la cual tenemos poca conciencia. La mayoría delas veces nos empeñamos en negar la muerte. Cuando en una conversación aparece el tema de la muerte generalmente lo obviamos y siempre hay alguien que señala desenfadado: “No la nombres, no  la llames, no sea agorero o como decimos en Venezuela: no seas “pavoso”.

       Pero resulta que tener en cuenta nos da la posibilidad de vivir una vida más plena, más intensa y más productiva, y tal vez más feliz. Por el hecho de negar la muerte vivimos la vida como si no fuéramos a morir nunca, y así hacemos planes para ser felices a largo plazo olvidando que la vida ocurre aquí y ahora. Nos hacemos a la idea de que podemos vivir la vida como si ésta fuera una despensa llena de comida hasta el infinito, como si esa despensa tuviera una fuente inagotable de alimentos. Pues la realidad es que esa despensa tiene alimentos contados y con fecha de vencimiento.  En este sentido generalmente vivimos la vida pensando en el futuro y haciendo planes, cuando me gradúe seré feliz; cuando me case seré feliz; cuando encuentre la pareja ideal seré feliz, y esto hace que desperdiciemos el tiempo soñando en lo felices que vamos a ser e ignorando que la oportunidad para ser felices la tenemos AHORA.  

      No hablamos de la muerte, negamos la muerte, le tememos  a la muerte y evadimos la muerte ¡Como si fuera posible evadirla!  El hecho de no hablar de la muerte proviene del temor que sentimos por ella. El temor que sentimos por ella proviene del desconocimiento de la muerte.

     La muerte viene a ser la conclusión de un ciclo. Si nos fijamos bien, en nuestra vida se han abierto y cerrado varios ciclos. Por ejemplo; la niñez, la adolescencia; el primer amor; los primeros estudios; etc. si nos fijamos bien diariamente estamos abriendo y cerrando ciclos; cuando nos despertamos en la mañana abrimos un ciclo y cuando nos dormimos en la noche cerramos ese ciclo.  Por tanto la muerte no es sino la consumación de otro ciclo. Lama Jimpa dice que la muerte es la propia vida interrumpiéndose a sí misma, y esta es una de las definiciones que más me ha impactado. Estoy absolutamente persuadido de que realmente es así: “La muerte es la propia vida interrumpiéndose a sí misma”.  De manera que la muerte forma parte de la vida. La  vida y la muerte resultan en un binomio indisoluble. Es como la luz y la sombra; es la luz la que produce la sombra. Así la muerte es parte inherente de la vida y resulta tonto negarla. Lo que podemos hacer es conocer acerca de la muerte y prepararnos para ella.


       Si conocemos la muerte y la comprendemos, entonces no nos resultará tan aterradora y podemos sacar provecho de este conocimiento para hacer  nuestra vida más plena, más enriquecedora y más feliz. Vivir temiéndole a la muerte nos aleja de vivir plácidamente y nos limita en el disfrute de la vida misma. He tenido pacientes que por el miedo a la muerte se limitan de vivir la vida de una forma lastimosa. Entonces, no  viajan porque en el camino pueden tener un accidente y morir; no salen de la casa porque los pueden asaltar y matar; no comen ciertos alimentos porque les puede hacer daño y hacerlos enfermar y luego morir; se limitan tanto de hacer cosas que al final resultan enclaustrados en su casa y más muertos en vida que vivos realmente.

      Lo que si debemos entonces es aprovechar la vida para entender la muerte y la vida misma. Entender que “Valar Morghulis” es tal vez la más grande enseñanza que podemos tener en esta vida. conocer la muerte ayuda a no temerle, a planificar la vida para que, cuando nos toque, nos vayamos en paz y sin deudas con nuestros congéneres ni con nosootrs mismos. 

       En esta serie de escritos que iniciamos con este ensayo nos proponemos explicar la muerte como parte de la vida, nos proponemos también explicar el proceso de la muerte. Con todos los conocimientos que podemos ofrecerle al lector acerca de la muerte y sus misterios queremos hacer de la vida una serie de oportunidades que se inician al despuntar el día. Aprovechar todas y cada una de esas oportunidades es hacer la vida más viva.

      Querido lector lo invito a seguir la serie de ensayos acerca de la muerte en  este Blog y seguro estoy que al final de la misma usted será una persona distinta. Por lo pronto me despido con una frase ya conocida

                                       Valar Morghulis



Dr. Roger Garcés
PSICÓLOGO CLÍNICO
F.P.V. 2064
04168276258


martes, 17 de diciembre de 2013

UNA INTERESANTE SIGNIFICACIÓN DE LOS REGALOS EN NAVIDAD

UNA INTERESANTE SIGNIFICACIÓN DE LOS REGALOS EN NAVIDAD


                                                                                                               Lic. Roger Garcés
                                                                                                   Psicólogo


     En realidad quien inició toda esta tradición, o en todo caso la reafirmaron, fueron los Reyes Magos.  Ya que vinieron del Oriente y trajeron al Niño Dios oro, incienso y mirra. Hay una fascinante interpretación del simbolismo de estos regalos que al parecer fueron incorporados por la Iglesia posteriormente a la escritura de los evangelios. Marcos solo dice que “vinieron unos magos a adorar al niño” y no dice si eran reyes, ni cuantos eran, y tampoco dice si traían o no regalos. Pero esta discusión en este momento no nos interesa. Nos interesa más la tradición porque es ella la que se ha estructurado sobre el inconsciente colectivo y es justamente la tradición la que implica una interpretación psicológica.


       Lo que todos comentamos es que vinieron uno reyes magos a traer regalos al niño. Pues bien, si la idea era dar regalos al Niño Dios, porque cada uno de nosotros recibimos regalos cuando niños. Ninguno de nosotros fue Dios como para merecer tan alto honor de “recibir regalos de unos reyes”. ¿Por qué la tradición insiste en ofrecer regalos a todos los  niños? Esta práctica que luego fue comercializada pero no es nuestro interés este punto. ¿Por qué los reyes megos “confunden” al Niño Dios con cualquier hijo de vecina que se cruce por su camino? Si la idea era ofrecer regalos debido a la alta investidura de Jesús ¿Por qué los reyes magos tratan como a un dios a cualquier niño? ¿Será porque en el fondo todos somos como Jesús? Se trata de recordarnos que en cada uno de nosotros habita la esencia de Jesús. Se habla del “Ser Crístico”, de la “Naturaleza Búdica”. Del “Yo Superior”. Muchas disciplinas místicas y religiosas insisten que en nuestro interior habita la esencia de un ser maravilloso que podemos desarrollar.
       Definitivamente cada uno de nosotros puede llegar a ser un Buda, una Madre Teresa de Calcuta, un Gandhi. En lo profundo de cada uno de nosotros existe la semilla de un ser divino que, gobernado por el amor, dirige todas sus energías a la belleza y a la armonía. En el fondo de cada uno de nosotros habita un ser que puede hacer milagros, que puede cambiar el destino del mundo. Ese Cristo que, en el fondo, somos cada uno de nosotros, es el que se nos recuerda cada navidad cuando recibimos o damos regalos. Porque en resumidas cuentas y de alguna manera: TU TAMBIÉN ERES COMO JESÚS.
      La próxima vez que des un regalo o recibas uno piensa que, al dar el regalo le estas recordando al otro su naturaleza crística, y al recibir el regalo, piensa que tú también eres como Jesús.

Lic. Roger Garcés
PSICOLOGO
Centro de Medicina Hiperbárica y Rehabilitación

Citas por el  0212 451 83 75

lunes, 25 de noviembre de 2013

UNA INTERPRETACIÓN DE LA NAVIDAD

                        
                            UNA INTERPRETACIÓN DE LA NAVIDAD
                                          
   

Por Roger Garcés
Psicólogo






     Es conocido que la Iglesia Católica asumió el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús ya que en la biblia no se señala en ninguna parte la verdadera fecha de nacimiento de Jesús. En el 354 Después de Cristo el Obispo Liberio de Roma ordenó a los creyentes celebrar ese día la natividad con el fin de cristianizar las fiestas que tradicionalmente se realizaban en gran parte de Europa y  particularmente en Roma con Las Saturnales.
     Las fiestas tradicionales europeas en el hemisferio norte eran en realidad fiestas solares que celebraban el solsticio de invierno que comienza el 21 de diciembre. El sol se va alejando desde el solsticio de verano hasta el solsticio de invierno y durante el mismo el sol mantiene “quieto” en el cielo durante 3 días, luego de los cuales retoma sus posiciones en el cielo y comienza a acercarse. Por tanto el 25 de diciembre marca el momento en que el sol “renace” y comienza un nuevo ciclo de luz. No es de extrañar que muchas culturas hayan coincidido en celebrar el día de nacimiento de sus deidades justamente el 25 de diciembre. En este sentido Horus, Mitra, Krhsna y Dionisios son algunas deidades que comparten su celebración con Jesús. En general las tribus nórdicas y en particular los Celtas daban mucha importancia a la celebración del solsticio de invierno.
     De esta última cultura mencionada nos viene el actual Halloween. Los celtas celebraban el Samhain el día que a nuestro calendario corresponde el 31 de octubre. Esta celebración también fue cristianizada por la Iglesia católica como fiesta mayor, y fue convertida en la vigilia que preparaba la celebración del día de todos los santos. Esta vigilia vespertina del día anterior a la fiesta de Todos los Santos, dentro de la cultura Inglesa se tradujo al inglés como: «All Hallow's Eve», en inglés: All Hallow's Eve, ‘(Vigilia de Todos los Santos’). Con el paso del tiempo su pronunciación fue cambiando primero a «All Hallowed Eve», posteriormente cambio a «All Hallow Een» para terminar en la palabra que hoy conocemos «Halloween».
     La festividad céltica del Samhain se describe como una comunión con los espíritus de los difuntos que, en esta fecha, tenían autorización para caminar entre los vivos, dándosele a la gente la oportunidad de reunirse con sus antepasados muertos. Para mantener a los espíritus contentos y alejar a los malos de sus hogares, dejaban comida fuera, una tradición que evolucionó convirtiéndose en lo que hoy hacen los niños en los países nórdicos, quienes van de casa en casa pidiendo dulces.
     El Samhain es pues una antigua festividad celta que tiene más de 3000 años de antigüedad —lo que la convierte quizá en una de las celebraciones más antiguas de la historia humana—, que se realizaba durante la noche del 31 de octubre.
     La festividad que antecede a Samhain en el calendario celta es Mabón que celebra el equinoccio de otoño. Éste es el día en que la noche y el día tienen la misma duración.
Entonces tenemos que:
·        21 de septiembre. Equinoccio de otoño.
Mabón marca el momento en que la noche y el día duran lo mismo pero comienza verdaderamente el dominio de la oscuridad. Las noches comienzan a hacerse más largas que los días.
·        31 de octubre.
Samhain en donde hay una comunicación con los muertos
·        21 de diciembre
            Solsticio de invierno. Festividad de Yule para los celtas.
Esto ocurre durante el dominio de la oscuridad, en esta fase del año, luego del solsticio de verano, los días comienzan a hacerse cada vez más cortos y las noches (la oscuridad) cada vez más larga.

También podemos verlo de esta manera:

·        21 de septiembre. Equinoccio de otoño.
Equivalencia entre lo manifestado y lo no manifestado donde empieza a prevalecer lo “No manifestado”

·        31 de octubre.
Prevalece lo “No manifestado” y puede haber comunicación con el inframundo.

·        21 de diciembre
Día de mayor potencia de lo “No manifestado”.

     Entre 21 de septiembre y 31 de octubre hay 40 días, y entre 31 de octubre y 21 de septiembre hay 50 días.
     La cuenta de 40 días se entiende como preparación y también la de 50 días. De hecho la tradición hebrea realiza la cuenta de los 50 días (los 49 0 7 x 7) y se realiza la actividad al siguiente día (el día 50). La cuenta de Los cuarenta y nueve días se llama  SEFIRÁ y  enseña cómo recuperar el control de nuestras emociones, mostrando cómo refinar el carácter, paso a paso, de una manera basada en las verdades eternas de la Torá. Contar la sefirá ilumina los diferentes aspectos de nuestra vida emocional. Los días de sefirá nos cuentan una historia — la historia de nuestras almas.
     El espectro de la experiencia humana se divide en siete emociones o cualidades, conocidas en plural como sefirot. Cada una de estas siete cualidades, a su vez, se subdivide en siete, haciendo un total de cuarenta y nueve.
CADA DÍA TIENE VIDA PROPIA.
EL DÍA ES UN FLUJO ÚNICO DE ENERGÍA
AGUARDANDO SER CANALIZADA DENTRO
DE LA FIBRA DEL SER DEL HOMBRE.
Cada uno de los cuarenta y nueve días de sefirá ilumina una de las cuarenta y nueve emociones. La energía de cada día consiste en examinar y refinar su correspondiente emoción. La siguiente es una descripción de los siete atributos emocionales, los cuales, en varias combinaciones constituyen las cuarenta y nueve cualidades a ser examinadas y desarrolladas durante este período. Lo que sigue ofrece sólo una de las tantas aplicaciones.
LOS SIETE ATRIBUTOS EMOCIONALES
Jésed: Amor, benevolencia.
Guevurá: Justicia, disciplina, restricción, temor.
Tiferet: Belleza y armonía, compasión.
Nétzaj: Persistencia, fortaleza, ambición.
Hod: Humildad, esplendor.
Iesod: Cohesión, fundamento.
Maljut: Nobleza, soberanía, liderazgo.

MI INTERPRETACIÓN
Llama la atención que durante el dominio de la luz, luego del solsticio de invierno, donde los días comienzan a hacerse cada vez más largos y las noches cada vez más cortas ocurren tres festividades cristianas importantes; El carnaval, que aunque no es una celebración cristiana marca el inicio de la semana santa (40 días antes) y el Pentecostés (50 días después). Es interesante el paralelismo en cuanto a las distancias temporales que existe entre estas celebraciones y las anteriormente señaladas. 
     De lo anterior se desprende, cumpliendo con el principio hermético de “como es arriba es abajo”, que  hay tres puntos importantes en el dominio de la luz para lo  MANIFESTADO y tres puntos importantes en el dominio de la oscuridad para lo NO MANIFESTADO. Si lo NO MANIFESTADO puede hacerse MANIFESTADO, pues, justamente este es un  proceso MÁGICO que vuelve Manifiesto lo No Manifiesto, y mi interpretación es que justamente la fecha para que ocurra este proceso mágico es la del Solsticio de invierno. Por eso la navidad es una fecha llena de magia y en la que se puede hacer magia, siempre que el mago conozca su simbología secreta.

Lic. Roger Garcés
Psicólogo
Centro de medicina Hiperbárica y Rehabilitación
Consultas previa cita: 0212 451 83 75