martes, 21 de abril de 2020

LA MAYOR RIQUEZA ES LA MENTE SATISFECHA. Parte 3 Querer y necesitar.




LA MAYOR RIQUEZA ES LA MENTE SATISFECHA. Parte 3
Querer y necesitar.

Por Dr. Roger Garcés
Psicólogo
@psicogarces

Si la mayor riqueza es la mente satisfecha es porque hemos dedicado toda nuestra atención a explorar cada detalle de lo que estamos experimentando. Recientemente  se ha dado en llamar “Atención plena”  o Mindfullnes, pero resulta de las enseñanzas budistas de hace 2.500 años. Al Buda alguien le preguntó: Maestro ¿En qué consiste tu enseñanza?  A lo que contestó: “Mi enseñanza consiste en comer y dormir”. Imagino la cara de asombro de la persona ante lo aparentemente fácil y sabroso que sería esta vida. ¡Imagínense nada más comer y dormir! Pero el Buda completó la explicación; “Pero nosotros cuando comemos, comemos y cuando dormimos, dormimos. He aquí que te dejo esta enseñanza a ti, cuando comas, come; cuando duermas, duerme”.

 Nosotros nunca prestamos atención. Cuando comemos, al mismo tiempo contestamos mensajes de whats app, pensamos en lo desagradable de aquella persona, hacemos algún informe, etc. Es decir, hacemos todo menos comer con atención plena. Tan es así, que si alguien nos pregunta: ¿Comiste? Le decimos “Si, si comí”, Y si repregunta: ¿Y qué comiste? Entonces sobreviene un gran silencio producto de olvidar qué fue lo que comimos.

Si no prestamos atención a lo que hacemos tampoco prestamos atención a los que nos mueve a hacerlo. ¿Lo hacemos porque queremos o porque lo necesitamos? Querer y necesitar con canciones enemigas como diría Zitarrosa. Querer es un ejercicio de voluntad, decisión y libertad. Necesitar en la expresión del apego, la costumbre y la esclavitud.
Recuerdo que cuando fumaba, si había un viaje largo, y el bus se paraba en alguna parada, inmediatamente salíamos todos los fumadores a fumar porque se venían varias horas de viaje  e íbamos a “Necesitar el cigarrillo”. Fumábamos tan rápido que en realidad nunca disfrutábamos el cigarrillo.  Solamente había una esclavitud al cigarrillo, y justamente eso es lo que mantiene el vicio. Al no poder estar satisfechos de cigarrillo porque siempre hace falta, nos hacemos esclavos del cigarro.




Osho tenía una técnica para dejar de fumar y para eso recomendaba fumar, pero con todas las de la ley. En un lugar aparte, sin que nadie le recrimine o lo interrumpa. Sugería comenzar explorando el cigarrillo con cada sentido, mirar la blancura del papel, el color oro del filtro. Luego, el tacto, sentir en los dedos la suavidad del papel y degustarlo pausadamente. Luego, el olfato, disfrutar el aroma del tabaco rubio todo el tiempo que uno quiera. Y por último, fumarlo. Pero fumarlo con toda atención, lentamente disfrutando cada bocanada.
Lo que ocurre la mayoría de las veces es que como fumamos y estamos pendiente de otra cosa como escribir o hablar, no nos damos cuenta del cigarro y por eso quedamos insatisfechos y siempre queremos más. No es infrecuente tratar de encender un cigarro y darnos cuenta de que ya tenemos uno encendido. Así, nos hacemos esclavos del placer y lo buscamos en todo momento pero al tenerlo, no lo disfrutamos. Es entonces cuando el cigarrillo se convierte en vicio y lo necesitamos siempre, pero nunca lo disfrutamos.
Cuando nos hacemos dueños del placer, cuando lo disfrutamos plenamente,  nos liberamos de la esclavitud y es entonces cuando la necesidad se convierte en querer. Cuando uno quiere puede decidir cuándo y cómo, y puede también decidir no hacerlo. Cuando uno necesita no puede decidir, simplemente es esclavo.
Con el sexo pasa lo mismo; cuando la pareja es clandestina y prohibida como una amante, se aprovechan TODAS los momentos y circunstancias para hacer el amor. Ahí es cuando la persona reporta “Yo la necesito”.  Pero cuando la pareja es legal, tiene su casa y su espacio, ya puede decidir con calma cuándo tener sexo. Ya se es dueño del placer y  pasa a la categoría del Querer.



En las relaciones humanas pasa exactamente igual. Nos hace falta la persona, la extrañamos, la necesitamos, pero cuando la tenemos al lado no la disfrutamos. Entonces peleamos con ella o estamos tan ensimismados tratando de que la otra persona nos atienda, o nos de placer, que olvidamos que ella está a nuestro lado. Cando la persona se va lejos creemos que se nos acaba el universo y la buscamos porque la “Necesitamos”, pero cuando la tenemos nos ocupamos de nosotros mismos y no podemos apreciar ningún aspecto del  contacto con ella. Como no vivimos nunca la relación con ella, siempre estamos sedientos de ella, como lo que pasaba con el cigarrillo. A veces cuando tenemos a la persona que creíamos que necesitábamos, desviamos la atención hacia otra persona y de esta manera nunca podemos vivenciar a la tenemos a  nuestro lado.  Esto genera la necesidad y por ende la esclavitud.

Como vemos, efectivamente la mayor riqueza es la mente satisfecha, y para llegar  a la satisfacción, se debe poner todo la atención, la conciencia, los sentidos en ESA actividad. Aquello de que “Cuando comas, come y cuando duermas, duerme” adquiere dimensiones inconmensurables.  Hay que “Sacarle el jugo” a la experiencia; se debe vivenciar plena y profundamente todas y cada una de las cosas que le toca vivir, por insignificante que parezcan a primera vista. Recordemos a Píndaro: “Alma no trates  de ser inmortal, conténtate con tratar de agotar cada segundo”

viernes, 17 de abril de 2020

LA MAYOR RIQUEZA ES LA MENTE SATISFECHA 2da Parte.


LA MAYOR RIQUEZA ES LA MENTE SATISFECHA
2da Parte.
Por Dr. Roger Garcés
Psicólogo
@psicogarces

¿Por qué se nos dificulta entender que la Mayor riqueza es la mente Satisfecha?

Porque evaluamos esta sentencia desde la mente insatisfecha, desde la mente que siempre necesita más y que no se conforma con nada ni se sacia con nada.  Desde la insatisfacción permanente es muy difícil conectarse con la satisfacción porque todo parecerá incompleto, y siempre parecerá que faltará algo. Cuando se nos dice que tenemos más de lo que necesitamos, inmediatamente la mente insatisfecha reacciona con violencia y virulencia, y nos convence de que es mentira eso de que tenemos más de lo que necesitamos y nos hace creer que vivimos en una pobreza permanente y un estado de necesidad eterno.

¿Cómo podemos comprender que verdaderamente la Mayor riqueza es la Mente Satisfecha?

     Venerable Damchö nos demuestra  que efectivamente sí tenemos mucho más de lo que necesitamos y para esa demostración nos pide que hagamos el siguiente experimento mental:
Imagine que en la casa donde Ud. vive actualmente, no vive Ud. sino que ahí vive una persona con más o menos buenos sentimientos y que vamos a llamar Nill, y que Usted es un paria que no tiene nada, no tiene ni casa ni familia y que vive en la calle. Entonces esta persona (que en este ejercicio de imaginación vive en su casa), la invita a pasar y le dice  quiere ayudarle. Lo primero que hace es pedirle que se bañe, ya que se da cuenta que Ud. tiene varios días sin bañarse y le ofrece media pastilla de jabón azul, y se queda con la otra mitad. Luego, le ofrece ropa limpia. Le pide que escoja una camisa y un pantalón de un guardarropa, cosa que Ud. hace. Le pide también que escoja un par de zapatos (recuerde que Ud. siendo un paria, está escogiendo la ropa de SU guardarropas en la vida real. Solo que en este ejercicio es propiedad de Nill), Luego de que Ud. está bañado y vestido con ropa limpia, ahora su benefactor le ofrece comida. Le calienta un arroz con pollo que tenía guardado y le da la mitad a Ud, total había suficiente para  dos. Ahora Usted ya se ha bañado, vestido con ropa limpia, comido, y Nill le dice que no solamente quiere alimentarle el cuerpo sino que también quiere alimentarle el alma y le pide que escoja un libro de la biblioteca, le pide que escoja un adorno, algún suvenir o algo que le guste. Así ya bañado, con ropa limpia, comido, y alimentado el espíritu Usted se va agradecido de Nill.



Ahora, en esta parte de ejercicio, retomamos nuestro puesto como dueño de casa. Y recordamos haber alimentado, vestido y ofrecido a una persona para quien debió haber sido un evento muy poco frecuente y muy significativo, y nos damos cuenta que dimos todo eso y NO NOS DESCAPITALIZAMOS. Todavía nos quedan varios pares de zapatos, varios  pantalones y camisas, muchas de las cuales no usamos y a veces ni siquiera sabemos que las tenemos.
Esto nos demuestra que en realidad tenemos mucho más de lo que necesitamos para vivir pero lo vemos con la mente de la pobreza. Siempre evaluamos lo que tenemos con la mente insatisfecha y lo comparamos con lo que “deberíamos” tener. Así que lo que realmente tenemos nunca  puede alcanzar lo que la mente insatisfecha (en su eterna insatisfacción) puede imaginar que necesitamos. Siempre comparamos lo que tenemos con lo que deberíamos tener, y el criterio de lo que deberíamos tener siempre se va inflando, porque como siempre queremos más, nunca es suficiente con lo que tenemos.



Por eso el cultivo de la Mente Satisfecha es la mejor inversión que podemos hacer para nuestras vidas. Si no cultivamos la satisfacción por las cosas que tenemos, aun por las más pequeñas, aunque tengamos millones nos va a parecer poco. Ahora que Ud. lo está pensando bien, estoy seguro que en este momento estará  recordando algunas personas que son así.

miércoles, 15 de abril de 2020

EL FUTURO POST-PANDEMIA. Parte 1. La mayor riqueza es la mente satisfecha.



EL FUTURO POST-PANDEMIA. Parte 1.
La mayor riqueza es la mente satisfecha.

Hace años, al salir del trabajo, todas las tardes,  pasaba por la panadería y compraba 2 panes “Campesinos” y un refresco de dos litros.  Dizque, para no cenar “pesado”. Cuando la cosa se puso difícil dejé de comprar refresco, y entonces, milagrosamente me curé del reflujo que sufrí por muchos años. Me hice todos los estudios posibles y tomé todos los tratamientos y no me curaba. Eso sí, jamás le hice caso al médico cuando me prohibió tomar refresco. La crisis hizo desaparecer una enfermedad que me acompañó por mucho tiempo. Y en verdad les confieso, no me imaginaba la vida sin refresco.

Lo mismo pasó con el cigarrillo y el alcohol. Luego de muchos años de noche, guitarra, milonga, cigarro y alcohol. No me imaginaba que pudiera existir otra vida que no incluyera un buen trago acompañado de un buen cigarro. Incluso veía a mis amigos no fumadores y pensaba que sus vidas serían muy insípidas sin esas “delicias” que  yo ostentaba. Hace ya diez años dejé de  fumar y de beber, y descubrí que había una vida detrás de esa vida del alcohol. Otra vez todo estaba en mi cabeza.



Así, todos hemos ido dejando de hacer cosas o de comprar cosas que no nos hubiéramos imaginado que pudiéramos vivir sin ellas. Una vez leí una frase del Buda: “La mayor riqueza es la mente satisfecha”, y eso fue una revelación. Me di cuenta cómo la sociedad nos entrena para querer siempre más. A ese “querer siempre más” El Buda lo llamaba: “La mente de la pobreza” Vs. “La mente de la riqueza” que es la mente satisfecha, y  eso es absolutamente cierto.   Vi la publicidad de un Banco que decía: ¿Por qué conformarse con uno si puede tener más? La mente insatisfecha no solamente deforma nuestros patrones de consumo sino también nuestra personalidad y nuestra psique. Desde niños se nos conmina a acumular. Pero esto ocurre a todo nivel y en dimensiones insospechadas. Por ejemplo a los hombres se nos entrena a tener varias mujeres para que seamos verdaderamente “Hombres”, no podemos conformarnos con una sola mujer, eso no es “Cool”. Entonces tenemos que tener dos carros, tres celulares, 20 camisas, tres mujeres, y mucho, mucho, mucho dinero. Y siempre queremos más, y esa fiebre de querer no se sacia nunca. Por ejemplo, si tenemos dos mujeres, entonces queremos tres, y miramos de reojo a la secretaria. El Buda decía que la mente de la pobreza es como el sediento que toma agua salada; siempre tiene sed. Entonces descubrí “La mente satisfecha”. Estos nuevos tiempos en donde ya no consumimos como antes nos han dado la maravillosa oportunidad de conocer la mente satisfecha. Se trata de prestar toda la atención posible a lo que estamos viviendo en la realidad y de dejar de dejarnos llevar por  lo que CREEMOS (en nuestra mente) que nos hace falta. Benedetti escribía: “Si conociéramos con tanta claridad lo que tenemos como conocemos lo que nos falta”, y Píndaro: “Alma no trates de ser inmortal, conténtate con tratar de agotar cada segundo”. Y es que la sociedad de consumo ha horadado nuestras almas hasta hacernos creer que necesitamos siempre más y nos ha convertido en “Espíritus hambrientos”, que nunca pueden saciar su necesidad. La sociedad de consumo nos entrena a creer que siempre necesitamos más, y eso establece una muy mala relación del Ser Humano con los recursos limitados del planeta. En realidad no necesitamos un carro nuevo todos los años, ni un celular nuevo cada seis meses, ni una novia nueva cada tres meses.




Cuando ponemos toda nuestra energía y atención a lo que tenemos en la realidad, aquí y ahora, e ignoramos  nuestra mente insatisfecha que continuamente nos lleva hacia  lo que “deberíamos” tener, entonces se nos abre un horizonte infinito y maravilloso de experiencias que podemos vivir en vivo y directo. Experiencias que podemos degustar de verdad, verdad, en forma plena y profunda.

Les voy a contar una experiencia personal: Toda la vida tomé café, y reconozco que tomaba más azúcar que café. Un día no había azúcar en casa y bueno… me tomé el café sin azúcar. Me dispuse a hacerlo sin ideas preconcebidas, sin pensar en cómo “debería” ser el café o en lo penoso que era no tener azúcar.  Simplemente traté de  degustar aquella bebida como si fuese la primera vez que la tomaba, (y en verdad era la primera vez que la tomaba), y pude descubrir lo delicioso que es un café sin azúcar. De ahora en adelante cada vez que puedo disfrutar una nueva experiencia me siento maravillosamente bien a la vez que me siento un vencedor de mi mismo.



Los tiempos por venir nos exigen que tengamos una relación más sana con la naturaleza. Nos exige que seamos menos depredadores de nuestro medio y mucho más ecológicos. Entre las muchas enseñanzas que nos está dejando esta pandemia es que podemos vivir sin consumir de un modo que no resulte una devastación de los recursos naturales. Que podemos aprender a vivir con lo que tenemos en la realidad aquí y ahora y no viviendo en lo que creemos que deberíamos tener. Otra vez la vida nos está enseñando que la mayor riqueza es la mente satisfecha.


domingo, 12 de abril de 2020

MAESTRO COVID-19 El Vínculo. 3ra parte. En el vínculo no hay soledad posible.




MAESTRO COVID-19
El Vínculo. 3ra parte.
En el vínculo no hay soledad posible.

Por Dr. Roger Garcés
Psicólogo
@psicogarces

Cuando nos damos cuenta de que todos los Seres de este planeta estamos Inter-conectados comienzan a ocurrir una serie de cambios en nosotros. En primer lugar nos invade una suerte de gozo, y es que desde niños se nos ha enseñado que estamos solos en el mundo y desde nuestra soledad tenemos que luchar contra los 7.000 millones de habitantes de este planeta. La idea de estar “Solo contra el mundo” nos viene acompañando desde muy niños. A los niños se les entrena a pelear pos sus cosas y desde muy niños nos dicen que hay que golpear a los demás para obtener algo, eso es el sustrato y la significación de la Piñata en las fiestas infantiles. Después vamos creciendo y se nos hace creer que solamente “YO” y por mi propio esfuerzo es que voy a encajar en el mundo, se nos imprime la frase. “Primero yo, segundo yo y tercero, y si sobra, yo”. Así vamos creyendo que el mundo es un inmenso campo de batalla en donde cada día tenemos que competir con los demás Seres humanos para obtener algo de felicidad.



     Pero cuando nos damos cuenta de que estamos interconectados, y entendemos que si te hago daño a ti, me estoy haciendo daño a mí mismo, comienzan  los cambios internos. En primer lugar desaparece la soledad. Cuando concienciamos que estamos vinculados unos con otros no es posible la soledad. La soledad y sus hijos, como la angustia y el miedo ocurren cuando olvidamos el vínculo. Nos sentimos solos cuando ignoramos la interconexión. Pero el entrenamiento social es tan fuerte y durante milenios se ha dirigido a hacernos sentir que no estamos conectados, que nos genera una gran ansiedad el saber que estamos solos luchando contra el mundo. Esa es justamente la sensación que tenemos cada mañana al ir al trabajo. Cada mañana salimos de la casa con el miedo de que se aprovechen de nosotros, de que nos roben o de no alcanzar las condiciones mínimas para sobrevivir en este mundo de competencia desleal. Desde este punto de vista entendemos que el ladrón no sabe que está  interconectado y cree que está solo, y por eso lucha por su supervivencia. Así sabremos que detrás de la amenazante cara del ladrón esta un alma que cree que está sola. “Todos los días sale un tonto a la calle, el que lo agarre es de él”. Con esa consigna nos amamantaron, y entonces tenemos que estructurar una estrategia de defensa de unos contra otros. Si solamente recordáramos que estamos interconectados todos estos maleficios desaparecerían.



     Todavía no vamos a cambiar el mundo, vamos a iniciar por nosotros. En primer lugar vamos a desterrar la soledad de nuestra alma y vamos a reivindicar el vínculo. Legitimemos la interconexión. Para sentir esto le pido que recuerde lo que le une en su círculo más cercano, luego con sus vecinos, con su comunidad, con su país, hasta llegar a la humanidad entera. Si no logra salir de su círculo familiar no se desanime. Le pido que haga este ejercicio todos los días hasta llegar a experimentar el vínculo en su forma más prístina. Le garantizo que después de unos días la sensación de soledad ha desaparecido, y con ella sus productos como la ansiedad y el miedo. Siga haciendo este ejercicio.  Puede hacer cosas que le recuerden el vínculo que tiene con otras personas, por ejemplo, llame o escríbale a sus amigos y familiares, hágase presente en los grupos de whats app en los que está incluido, grupos  de amigos, etc.  no sea solamente un observador. En esta cuarentena llame a esa persona que tiene tiempo que no sabe de ella o ingéniese cualquier medio para hacerse presente con la gente que conoce (y con la que no conoce también). Se sorprenderá de lo que va apareciendo y de lo que los demás le dirán.
Ahora vamos entendiendo más aquello de  “Amaos los unos a los otros” y
termino con las palabras de Buda: “No crean en mis palabras simplemente porque yo lo digo,  háganlo y compruébenlo”.

miércoles, 8 de abril de 2020

MAESTRO COVID-19 Todos estamos inter-conectados. El Vínculo. 2ra parte.


MAESTRO COVID-19
Todos estamos inter-conectados.
El Vínculo. 2ra parte.
Por Dr. Roger Garcés
Psicólogo
@psicogarces

EL VÍNCULO.
La conexión,  la interconexión, lo que genera conductas de solidaridad, la sinergia, la cooperación queda definido operacionalmente como la reunión. La reunión es la tendencia gregaria, es la naturaleza colectiva del Ser Humano. El ser humano es “Anfibio” parafraseando a  los neo-platónicos. Por un lado es Individuo y por otro lado es colectivo. Cuando el Ser Humano se reúne se legitima su naturaleza colectiva. Resulta interesante como la palabra Religión tiene la misma etimología que la palabra Reunión. Religión viene de Re-Ligare= Volver a unir, volver  a unir es re-unir. No en balde las Religiones son quienes se han alzado con el monopolio del control de la naturaleza colectiva del Ser Humano, lo cual representa una  necesidad impostergable para el humano, y que a sabiendas de esa necesidad, a lo largo de la historia ha habido religiones y sectas que  han usado  su poder con fines de control político.
El Maestro Thay decía: Si tienes alma de poeta veras en esta hoja de papel, una nube, una lluvia, un árbol, un leñador, un camionero, una vendedora en una tienda. Todos esos elementos están presentes en todas las cosas. Por eso todas las cosas “Inter-Son”. Definitivamente estamos Interrelacionados de una forma inextricable. Tan Inter-relacionados estamos que alguien se tomó una sopa de murciélago en una ciudad de China y todo el planeta sintió el efecto.

Pero volviendo al vínculo y la naturaleza colectiva del Ser Humano, pasemos revista algunos conceptos que tomar lugar en esta dimensión:
Compasión. Que viene de Com (acción con el otro) y Pathos (Sentir, sufrir) es decir, sentir con el otro.  Simpatía.  De (Sin, paralelamente, como en Sincronía y Pathos).  Empatía. De En = En el interior y Pathos. Misericordia. Que viene de Miseria y Cordis, Sentir con el corazón las miserias del otro. Es otra manera de nombrar el concepto que supone Compasión.



A  los conceptos anteriormente señalados se suman los de Generosidad, Solidaridad, Sinergia que dan cuenta del accionar del Vínculo y que en resumidas cuentas a este proceso que legitima la Reunión, la naturaleza gregaria del Ser Humano se le llama AMOR.

Las re –ligiones son las que han abordado este tema con mayor profundidad. La oración Padre Nuestro tiene como sustrato la interconexión. Por eso incluye la palabra Nuestro, de nosotros, o sea todos somos hermanos, todos estamos relacionados. Recordemos al  Maestro Thay, que decía que las cosas Inter-son. Estos dos ejemplos sirven del botón de muestra, pero hay miles de ejemplos de las religiones en la misma dirección. 

La interconexión, el vínculo es el concepto más importante para referir de la naturaleza colectiva del Ser Humano. Los antiguos mayas se saludaban diceindo In Lak ‘ech que quiere decir: Yo soy otro tú, a lo que el otro respondía A Lak ‘i, tu eres otro yo. Por eso, si yo decido hacerte daño a ti, en fin de cuentas me estoy haciendo daño a mí mismo. Tratar bien a tu semejante también puede interpretarse como un “Egoísmo inteligente” en palabras del Dalay Lama. Es decir, si trato bien a los demás, al fin y al cabo quien va a salir beneficiado soy yo.
La dimensión colectiva del Ser Humano legitima la Generosidad que es el centro de toda la enseñanza budista. Ya podemos entender aquello de “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.



Si algo nos ha enseñado este maestro Covid-19 es la dimensión colectiva del Ser Humano y que todos estamos inter-conectados.
Ahora sí está claro aquello de “Padre nuestro”, es decir, de todos nosotros, de los que me gustan y de los que no me gustan. De los que aúpan a mi equipo y también de los del equipo contrario. De los que tienen mi ideología política y de los que tienen la ideología contraria. Al final, si le hago daño a cualquiera de ellos, me haré daño a mí mismo. Cada vez que lanzamos algo a los demás, viene a nosotros con igual fuerza. Entonces, la verdadera inteligencia consiste en lanzar buena voluntad a  los demás.
Ahora están más claras las enseñanzas del Maestro Jesús.





domingo, 5 de abril de 2020

MAESTRO COVID-19 Todos estamos inter-conectados. El Vínculo. 1ra parte.


MAESTRO COVID-19
Todos estamos inter-conectados.
El Vínculo. 1ra parte.

Por Dr. Roger Garcés
Psicólogo
@psicogarces

     Hoy más que nunca nos damos cuenta de que estamos interconectados, de que nuestra vida esta inextricablemente emparentada con la de los demás. Nos damos cuenta de que estamos inter-relacionados a un nivel que nunca nos habíamos imaginado. Tan interconectados estamos que alguien en una ciudad de China le dio por tomarse una sopa de murciélago y a mi vecino del otro edificio le dio una gripe espantosa.

     Al parecer aquello de los seis pasos de relacionamiento es verdad. Basta googlear y aparece: “Se llama seis grados de separación a la idea que intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces), La teoría fue inicialmente propuesta en 1930 por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en un cuento llamado Chains”.

(De Daniel' (User:Dannie-walker) - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8977072)


    Hoy lo vivimos y lo padecemos. Si algo nos ha enseñado esta pandemia del año 20 es que los Seres Humanos estamos indisolublemente inter-relacionados.
       En realidad la idea de la Inter-conexión no es nada nueva; el Buda hace 2.500 años ya lo había señalado; Jesús insistía en que somos hermanos y nos pidió que al rezar dijéramos: “Padre nuestro”, o sea que lleva la interconexión a nivel de ser “Hermanos”. En todas las culturas y pueblos a través de la historia se ha hablado abiertamente acerca de la interconexión de los Seres Humanos.

     El vínculo es aquello que nos une y de alguna manera intuimos que todos los Seres Humanos de este planeta estamos unidos por algo que no vemos, pero sentimos. Es más, los científicos ya han descubierto que todos venimos de un tronco común, y han mostrado al mundo un fósil de 3.5 millones de años a quien llamaron Lucy y que en virtud de las pruebas del ADN mitocondrial han afirmado que se trata de la madre o el ancestro más antiguo de todos nosotros. O sea, en verdad todos somos hermanos.



Y es que en realidad el Ser Humano tiene una naturaleza doble. Por un lado es INDIVIDUO y por otro lado es COLECTIVO. El pensamiento occidental ha enfatizado en la dimensión Individual, pero ha obliterado la dimensión colectiva del Ser Humano.
     Hay algo que nos une a todos, por eso podemos incluso compartir un inconsciente, y las tesis de Carl Jung demuestran la existencia de un “Inconsciente Colectivo”, que dice que todos los habitantes de este planeta compartimos elementos inconscientes y que están presentes en todas las culturas a través de la historia y la geografía. Estos elementos del inconsciente colectivo se llaman “Arquetipos”  y los compartimos con todos los que compartimos este planeta.  Por ejemplo la idea de la fuerza que nos une, el amor ha sido caracterizada por una diosa en las diferentes culturas, los griegos la llamaron Afrodita, Los romanos Venus, Freya los vikingos, Ochum los yorubas. Así cada pueblo se refería con un nombre distinto a la misma fuerza que vincula. 
     Hoy aprendimos la interconexión de la forma más cruda. A través de toda la historia se nos ha dicho que estamos vinculados indisolublemente unos con otros, pero hasta hoy fue que lo comprobamos.



jueves, 2 de abril de 2020

LA CUARENTENA COMO APRENDIZAJE PARA LA VIDA. 3ra parte Bienvenido a la incertidumbre.




LA CUARENTENA COMO APRENDIZAJE PARA LA VIDA.  3ra parte
Bienvenido a la incertidumbre.
Por Dr. Roger Garcés
Psicólogo
@psicogarces

     Alguien me contó que cuando se ordenó como monje budista su maestro le dijo: “Bienvenido a la incertidumbre”. En realidad, vivir la vida plenamente implica aceptar la incertidumbre, no podemos planear ni controlar la vida, sencillamente no tenemos tanto poder. El querer controlarlo todo es causa de sufrimiento. Esa necesidad de querer tenerlo todo bajo control no es sino una de las trampas más efectivas en las que de continuo caemos y que nos genera angustia. Hay una razón para esto,  y es que sencillamente desoímos lo que el Buda llamó la Primera Gran Noble Verdad: TODO ES IMPERMANENTE. Todo pasa, nada dura para siempre, todo se acaba, pero nosotros tenemos la mala costumbre de querer aferrarnos a todo. Nos adueñamos de todo; MI carro, MI camisa, MI hija, MI mujer, MI amiga, MI título, MI posición, etc. llegamos hasta el extremo de apego y en las reuniones nos sentamos en  el MISMO lugar,   Y si alguien se ATREVE a sentarse en MI SITIO, le decimos “Estas sentado en mi puesto, yo siempre me siento ahí”. Se dice que nuestra Mente es como un chiclets que se va apegando a todo lo que toca y vamos  arrastrando con nosotros todo lo que vemos.

     Esto del apego, por sí solo, ya representa un problema serio, pero se complica más cuando nos apegamos al control, cuando desarrollamos ese afán de querer controlarlo todo. Eso nos hace rígidos y no nos permite observar la Primera Gran Noble Verdad, y esta verdad es que nada permanece, que todo está en continuo cambio. Las cosas surgen y desaparecen. Por ejemplo, teníamos una relación de pareja que terminó aunque pensábamos que iba a durar para siempre; teníamos un grupo de amigos en la infancia que jamás volvimos a ver; teníamos una afición muy querida que nunca volvimos a practicar; tuvimos un perro que murió hace años; y así cientos de personas y de cosas han pasado por nuestra vida y ninguna se ha detenido. El hecho de que lo tengamos hoy no garantiza que lo tendremos mañana, recuerde: “Seguro está el cielo…”

Entonces tenemos, que el apego es un problema, y el apego al control es otro problema.
Debemos comenzar entonces por trabajar el apego. Para eso debemos entender que ni las personas ni las cosas SON MÍAS, yo soy solamente el custodio. Comenzar a soltar, a no apegarse, a no creerse dueño de las cosas y de las personas debe ser nuestra tarea.  Por lo pronto darnos cuenta de que nos apegamos a todo y que no somos dueño de nada, ya es buen comienzo.



En segundo lugar trabajar el apego al control, para esto simplemente debemos saber que no es posible controlarlo todo. No es posible saberlo todo. No podemos saber cuándo acabará la pandemia, ni cuando volveremos al trabajo, ni cómo será la vida para los próximos días. Si nos entrenamos en aceptar  la INCERTIDUMBRE como parte de la vida, estaremos preparándonos con más sabiduría para la vida. El Buda decía que la manera más sana de cómo relacionarse con la vida es como quien está en un rio con la mano abierta, y siente el fluir del agua. Si al sacar la mano del agua cierras el puño y quieres aprisionar el agua, es inútil, se va a salir. Así es la vida, si quieres apegarte a todo y controlarlo todo, igual la vida va a hacer lo que le venga en gana.

De tal manera que siempre hay que dejar espacio para la duda, para lo imponderable, hay que dejar espacio para el NO saber.
En realidad la incertidumbre siempre nos acompañó pero no nos permitíamos ni siquiera mirarla. Los imponderables siempre estuvieron ahí y al lado de ellos nuestra angustiosa tendencia a querer controlarlo todo.

Hoy la vida nos ha dado otra lección. No podemos controlarlo todo ni podemos saberlo todo. El aceptar la incertidumbre como parte de la vida nos hará más sabios y menos ansiosos.



El Buda decía que a lo único que debemos apegarnos es al cambio. Estar preparado para aceptar que las cosas cambien no hará más flexibles y nos capacitará para adaptarnos a las nuevas condiciones que aparezcan.

Aceptar la incertidumbre al principio da algo de miedo. Dejar la ilusión de que tenemos control de nuestra vida puede aterrarnos, pero poco a poco nos daremos cuenta de que podemos estar en paz y vivir en la incertidumbre. No son excluyentes, y constituyen la clave para la paz verdadera.
Así que, de cara a los nuevos tiempos: ¡Bienvenido a la incertidumbre!